a.- Tratamientos Farmacológicos.
Imprescindible en la mayor parte de los casos, no
presenta más exigencia que el correcto manejo
de los mismos para el logro de un cambio de síntoma
para cada patología. En los casos en que
esta actividad sea llevada por un profesional no
perteneciente a nuestro equipo terapéutico,
es preciso un intercambio continuado de información
entre ambos.
b.- Psicoterapias de orientación
dinámica. Su aplicación en un
medio comunitario va a exigir considerar las características
específicas del mismo (distinto setting,
transferencias disociadas, objetivos, tiempo de
tratamientos, etc.) para un más correcto
manejo de las técnicas.
c.- Terapias Cognitivo-Conductuales.
Indicadas en nuestro medio para situaciones sintomatológicas
y relaciones correctas, constituyen un elemento
importante en el logro de cambios que van a favorecer
la integración personal y relacional.
d.- Terapia Ocupacional. Deja
aquí de tener las características
estrictas de "ocupacional" con el establecimiento
de programas que van a estimular la creatividad,
la conciencia, la expresión de situaciones
internas y una mayor posibilidad de integración
grupal.
e.- Expresión Corporal.
En patologías graves donde lo corporal sirve
de marco de expresión para distintos aspectos
del funcionamiento disociado de los pacientes, es
necesario un trabajo con el cuerpo, con técnicas
específicas y profesionales específicamente
entrenados. Constituye una actividad importante
para la puesta en manifiesto de alteraciones en
el funcionamiento del individuo y en la búsqueda
de esa integración funcional propia de la
salud.
f.- Psicoterapia Institucional.
En el trabajo en la institución, en los espacios
sin actividad técnica concreta, en las horas
de la comida, en situaciones concretas de crisis,
y en un largo etcétera relacional, constituyen
un apartado fundamental en el tratamiento y exigen
unos profesionales adecuados y especialmente entrenados
para la función.
g.- Otras Actividades Grupales.
Grupos de debate, club y ludoterapia, etc., contribuyen
al cambio promoviendo la participación, a
la vez que favorecen la afirmación de lo
individual.
h.- El Trabajo con la Familia.
El marco familiar constituye un medio fundamental
en la vida de los pacientes que atendemos. Allí
se vive del modo más intenso el sufrimiento
del paciente, sus dificultades relacionales, sus
descontroles de conducta. Todo lleva consigo también
un enorme sufrimiento familiar y un no saber qué
hacer en una situación que les sobrepase.
La inclusión de la familia
en el tratamiento es necesaria para unos logros
terapéuticos más adecuados y para
disminuir las ansiedades de aquella, que evidentemente
son un factor importante en la progresión
de los individuos enfermos.
Aunque no hagamos siempre tratamientos
específicos de psicoterapia de familia, entrevistamos
sistemáticamente a la misma según
las necesidades del paciente con la intención
de recibir información y apoyarla en su problemática
actual. En esta línea hacemos grupos multifamiliares
y recomendamos tratamiento adicional a las familias
e individuos de la misma que, en nuestra opinión,
lo precisen.
i.- Grupo Comunitario.
Un grupo grande con la participación de todos
los pacientes y los miembros del personal constituye
la actividad más concreta de toda la comunidad
terapéutica. En él se exponen opiniones,
críticas, peticiones de ayuda, proyectos,
etc. Concernientes al aquí y ahora relacional,
a la marcha del centro, a la actividad de los enfermos
y los profesionales, apartándose de la temática
y el manejo de la misma de los procedimientos empleados
en psicoterapias específicas.
j.- Programa adicional específico
para Pacientes con Trastornos de Alimentación.
Este grupo de pacientes, además de seguir
el tratamiento general, es atendido con medidas
concretas en lo concerniente a las patologías
de alimentación. Psicoterapia cognitivo-conductual,
control de peso, medidas sobre la ingesta, el vómito
y el ejercicio. El grupo de entrevistas y grupos
de padres practicadas por el personal especializado
constituyen el núcleo de esta actividad.